Una pulsera para llevar calma puesta.
El Buda en verde agua invita a bajar un cambio, respirar hondo y volver al centro. Las cuentas de ojo, hechas en vidrio, acompañan como pequeños guardianes: miran, cuidan, desvían lo que no suma.
El verde habla de crecimiento y renovación; el turquesa, de calma emocional y claridad. Juntos crean una pieza fresca, luminosa y protectora.
Los cristales facetados capturan la luz y le suman movimiento, como si la pulsera estuviera siempre viva, acompañando el ritmo del día.
Liviana, cómoda y fácil de combinar, es ideal para usar todos los días: sola, como amuleto personal, o mezclada con otras pulseras para sumar intención y color.
Una joyita simple, con sentido. Para regalar o regalarte.
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Gracias por elegirme
